domingo, 8 de mayo de 2011

Próxima parada






Tren de media distancia, siento el vaivén entre mis piernas y noto aún la humedad y el deseo que me ha acompañado este fin de semana de largos recorridos en cortas distancias.

Días de tardes sin fin, sin tiempo, ni hambre..solo dos, respirándose sin pausa, entrelazados en un mar oscuro pero tranquilo.
El tren se detiene lentamente pero no para del todo, sigue el vaivén y mis recuerdos no olvidan las palabras, caricias ni olores.
Domingo gris en el cielo y rojo en el alma.

Alma viva, sus pulsaciones destilan una tinta que les hace escribir sin parar, el tesoro que no pueden guardar....



4 comentarios:

Igor dijo...

Casi que te hablaría de la belleza de la fugacidad, del momento que se escapa, ¡y se disfruta! en ese tren del deseo.
Bueno.

Gregori Samsa dijo...

Sí, els tresors més preuats són aquells que no es poden guardar
mentre mantiguis l'ànima roja..

X-C dijo...

El tesoro de mis dedos llenos de tu deseo, los huelo y rehuelo pensando en todas las cosas que no te dije y que nunca te diré, en todo el amor que se consumió en aquel instante, cuando estiré mi lengua y rocé la punta de tu nariz.

X-C dijo...

el tesoro que no pueden guardar...
sólo deseo, el deseo de volver, el deseo de no estar allí, el deseo de repetir los besos y volver a escuchar el sonido de los cuerpos chocando... Maldito deseo, ¿cómo podré olvidarlo, mientras pienso en su mujer al lado de él, sobre él, debajo de él, besndolo como yo lo beso, lamiéndolo cómo yo lo lamo?