jueves, 14 de marzo de 2013

Llueve de nuevo

Sin rumbo después de la tormenta que empezó con una intensa declaración.
Casi me sumerjo de nuevo en aguas de promesas y sueños compartidos.
Pero no consigo llegar a la superficie sin dudas.
Finalmente, despues de un remolino donde se intercambian propósitos, vamos a la deriva.
Antes de encallarnos conseguimos poner el ancla.
No hay opción, de nuevo separados cada uno conseguirá orientarse mejor en este imenso mar de la vida.